La batalla cultural

Venga, hablemos…

Venga, vamos a hablar bien. Decís que querés un cambio y yo te entiendo. Ya son doce años de lo mismo y nunca conociste semejante estabilidad. Vos y yo tenemos la misma edad y estamos acostumbrados al quilombo cada dos por tres, entonces la verdad que son muy aburridos doce años sin una crisis, una hiperinflación, una desocupación del 30%, un ajuste o un movimiento golpista. El cambio sería bueno para sacudir la modorra, para ver algo distinto aunque más no sea. Lo sé.

Pero hay un problema: no me estás diciendo qué querés cambiar. Me hablás de unas cosas más bien vagas, “corrupción” sin casos concretos; “soberbia” y nunca escuchaste hablar al supuesto soberbio más que por boca de sus enemigos; “inseguridad” y no podés explicar por qué hay tanto delito hoy como en los años ‘90. También me hablás difusamente de un dólar que ni vos ni yo hemos visto jamás. Si apenas tenemos pesos… ¿por qué nos puede preocupar la moneda de otro país?

Vos querés un cambio y yo te comprendo. Creeme, te comprendo y te banco. Lo único que te pido es que me digas concretamente qué hay que cambiar y me muestres el candidato que lo va a hacer. Sí, porque querés votar a un tipo que prometió liberar las importaciones. ¿Productos chinos baratos a lo pavote? Seguro, pero también fábricas cerradas y nosotros sin laburo. Vas a votar al candidato que promete eliminar los subsidios. ¿Qué ganamos vos y yo si hace eso? Nada, porque somos los que más nos beneficiamos de los subsidios. Te explico: cuando vos pagás $3 el boleto o $70 la factura de luz, es porque alguien que tiene más que vos está pagando para que viajes y tengas electricidad. Eso son los subsidios. ¿No lo sabías, verdad? Claro, por eso teníamos que hablar.

Decís que estás harto de la corrupción y querés votar a un dirigente que tiene 214 causas penales, que hizo contrabando y enriqueció a sus amigos. ¿No te parece cualunque eso? A mí sí, no te voy a mentir. Me hablás de “falta de libertad” y hasta de “dictadura” y querés votar al que reprime con la UCEP y con la policía, al del gatillo fácil, al que cerró un canal que lo denunció e hizo escuchas ilegales.

¿Por qué, hermano? ¿Por qué estás empecinado en hacer lo que no te conviene? Ya lo sé, querés un cambio. Y yo lo único que quiero es que me expliques ese cambio sin hablar de “vagos”, “corruptos” y “que laburen”. Explicame por qué te conviene a vos el cambio. A vos, no me hables de los demás. Vos querías diálogo y yo te quiero escuchar. Dialoguemos.

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Acerca de HAD

Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana...

Publicado el 12 noviembre, 2015 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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